buenos modales
Nro 8 | 4 diciembre, 2017

Las buenas costumbres más vigentes que nunca

Edith Cortelezzi es una prestigiosa organizadora profesional de eventos, estuvo al frente de la II Jornada de Capacitación de Ceremonial y Protocolo en los Negocios el pasado 4 de noviembre en la ciudad de Rosario.

En una charla previa, Edith Cortelezzi, nos enriquece sobre los usos y costumbres, alienta a que la práctica de los buenos modales y la cortesía sea parte de todos los ámbitos de la vida.

¿En qué consiste y cómo definirías tu trabajo?

 “Hay personas al lado de las cuales no puedo menos que elevarme”
Mi trabajo actual responde a mis expectativas de vida. Después de años de estudio y experiencia laboral me dedico a capacitar personal de hotelería, restaurantes, público en general y estudiantes de todas las carreras incluida la de los futuros embajadores. Consiste en transmitir experiencias de vida y conocimientos sobre el Ceremonial aplicado en todas las áreas de la vida. Me resulta difícil definir un trabajo que escapa a las carreras tradicionales y a las actuales que se mueven dentro del mundo digital dado que es atípico y trabajo fundamentalmente con el interés de las personas en ser mejores seres humanos dentro de la sociedad y elevarse para lograr sus objetivos en la vida. Como dice un dicho muy conocido: “Hay personas al lado de las cuales no puedo menos que elevarme”

Cuando hacés una jornada en otro país, ¿la preparación es distinta? ¿las reglas de ceremonial son diferentes?
Cuando dicto jornadas en el exterior o doy ponencias en congresos estudio las características locales y marco la diferencia entre las reglas del ceremonial occidental y el local. Dado que éste se basa en “usos y costumbres”, lo vemos acá cerca sin necesidad de irnos a otro país. En la provincia de Buenos Aires (entre otras) se usa decir “buen provecho” antes de comenzar a comer o cuando uno ingresa a un lugar donde se come en medio de la ruta. Se dice “salud” cuando alguien estornuda. Ambas referencias no se usan en la mayoría de las capitales de cada provincia.

“Donde fueres haz lo que vieres” dice el refrán.
“Donde fueres haz lo que vieres” dice el refrán. Uno puede hacer lo que pueda para adaptarse al lugar siempre y cuando no esté reñido con la moral o principios de educación o religiosos que se lo impida. Para las ceremonias estatales el Ceremonial es igual en todos los países occidentales. Excepto si vamos a algunos detalles , por ejemplo, en EEUU se le sigue llamando “presidente”; a un ex-presidente, en Argentina no. Esto pertenece al capítulo “tratamientos” donde también observamos que en muchos países latinoamericanos se tratan de Usted. O en el idioma alemán un tuteo a destiempo equivale a un insulto, literalmente.

En la vida cotidiana, ¿es posible llevar reglas de ceremonial y protocolo o eso queda solo para el ámbito diplomático?

Esto es un error de interpretación muy común. Ceremonial y protocolo incluye la vida cotidiana. Estos conocimientos no son sólo para el ámbito diplomático. Subo a un taxi y debo saludar. Entro a un edificio y saludo al encargado. Cedo el lugar al pasar por una puerta, cedo el asiento en un medio de transporte público. Digo “por favor” y “gracias” cien veces al día. Trato con cortesía a mi familia y amigos. Al día siguiente de haber asistido a una comida en casa de amigos llamo para agradecer. Sonrío amigablemente cuando me presentan a una persona en la calle o en una fiesta. Me quito los anteojos oscuros al momento de dar la mano y hago contacto visual con la persona que me están presentando (¡¡tal vez sea el hombre de mi vida o la persona que me consiga mi próximo trabajo!!).

¿Cuáles son los consejos que nos darías para un buen comportamiento en una reunión laboral?
Ser puntual. Si llego tarde avisar y no pretender que me “pongan al tanto” al momento de unirme al grupo de trabajo. Si es muy pero muy urgente que deba atender una llamada salgo de la reunión para hacerlo. Sólo uso el celular por un tema que tiene que ver con la reunión. Si recibo en mi oficina, cerciorarme que el espacio físico sea suficiente y cómodo para todos los participantes. Ofrezco algo para beber. Si hay intérpretes observar las reglas que existen para esta ocasión. Cuando se pasó el mail de confirmación indicar el horario de comienzo y de finalización de la reunión. Esto entre otras sugerencias porque hay muchas.

Y en una reunión más informal, ¿también se aplican reglas? ¿cuáles?
En una reunión informal, no hablar de los temas prohibidos: religión, política, sexo, fútbol, enfermedades y muerte. Ser atento en todo momento a acercar una silla, prestar una lapicera, indicar cómo llegar a tal o cual lugar. Dentro de las reuniones informales se dividen en: Sociales y de Trabajo. Cada una tiene sus reglas pero sí, existen.

Si pudieras darnos algunos tips fundamentales que no pueden faltarnos, ¿cuáles serían?

“Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”; un buen conversador es el que sabe escuchar. 
“Tener empatía con los demás. Ser educados por sobre todas las cosas. Sonreír. No hablar en voz muy alta. No molestar a los demás con nuestra palabra o nuestros gestos. La vestimenta es muy importante. Vestirse acorde a la ocasión. Otra vez hacemos la diferencia en nuestro comportamiento si es en la calle, en nuestro hogar, en la oficina. Cada lugar tiene sus reglas pero siempre están. “Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”; un buen conversador es el que sabe escuchar.

En mi último libro Buenos modales, mejores negocios, de Grijalbo, hablo sobre una nueva disciplina: Escuchatoria. Son las reglas para saber escuchar y es más difícil que saber hablar. Si compartimos una comida en un restaurante con amigos establecer previamente si cada uno paga lo suyo o se va a dividir el gasto entre todos. Es más cómodo y cada cuál sabe como proceder. Jamás pedir un plato caro cuando se estableció que se van a dividir los gastos entre todos. Evitar llegar tarde cuando vamos al cine o al teatro. Comportarnos correctamente como peatones y cuando estamos detrás del volante, sobre todo si hay niños cerca (somos un ejemplo a seguir). Si nos invitan a una comida en una casa donde no existe una relación muy cercana jamás llevar un postre de regalo, la anfitriona se verá en la obligación de servirlo aunque este sea un flan hecho por nuestras propias manos (y no nos destacamos en la gastronomía justamente).

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