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- Viajar y Disfrutar | Nro 7 | 8 mayo, 2017

Placeres chilenos

Toda ciudad tiene algo único que no existe en ninguna otra parte del mundo o, al menos, no de la misma forma.

Pueden ser sabores, paisajes, lugares u objetos que vamos descubriendo sin querer y que se convierten en pequeños placeres, que sabemos, solo podemos disfrutarlos en ese lugar. En marzo tuve la oportunidad de cruzar del otro lado de la cordillera y visitar el país transandino, en donde me encontré con una gastronomía de primer nivel, vistas panorámicas a la cordillera de los Andes y arte callejero para recordar. Estos son mis placeres chilenos (en orden de descubrimiento):

1. CERRO SANTA LUCÍA, SANTIAGO DE CHILE

El viaje comenzó en Santiago de Chile, en donde me hospedé en un modesto departamento en el centro de la ciudad; a media cuadra del edificio estaba mi primer descubrimiento: el Cerro Santa Lucía. Es un parque público que está elevado y se encuentra cubierto en su totalidad por diferentes especies de árboles. Dentro de él se ubica el castillo Hidalgo y un mirador que brinda una vista panorámica de la ciudad. Una parada obligada para descansar del shopping y disfrutar la otra cara de la capital chilena.

2. CONCÓN, VALPARAÍSO

El recorrido continuó en Concón, una ciudad de playa que se encuentra dentro de la región de Valparaíso, a una hora y media en auto desde Santiago. Tuve la suerte de alojarme en el Radisson Acqua Hotel & Spa, que queda, literalmente, sobre el mar. La estructura de este hotel está edificada en la costa del pacífico permitiendo vistas al mar que dan la sensación de estar arriba de un barco. Tanto las habitaciones como las salas comunes y el spa están construidas del lado marítmo, brindando vistas soñadas –con una pisca de nostalgia- al corazón del pacífico. Uno de los placeres de este lugar es dormir con la ventana del balcón un poquito abierta para disfrutar el sonido del mar al despertar.

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3. PASAJE GALVEZ, CERRO ALEGRE

Valparaíso es conocido por la cadena de 45 cerros aledaños a la bahía que tienen una construcción arquitectónica muy colorida con escaleras empinadas y calles angostas. El Cerro Alegre es uno de los más turísticos por la variedad de graffitis que cubren las paredes de la mayoría de las casas construidas allí. El Pasaje Glavez, ubicado dentro de este cerro, se convirtió en uno de mis favoritos: es una esquina que se encuentra escondida entre las casas y a la cual se accede mediante una escalera cubierta de frases que invitan a la reflexión. Lo más pintoresco de este pasaje son sus paredes tapadas totalmente por graffitis coloridos que hacen que las aberturas de la casa se camuflen con el paisaje. Cajones de madera con macetas y plantas terminan de decorar este escondite convertido en una obra de arte.

4. TORTA TRES LECHES

La gastronomía chilena está dentro de una de mis preferidas, por eso aproveché la semana que estuve allí para probar las variedades de pescado que ofrecen y degustar los platos típicos de la región. Si bien disfruté del ceviche, la paella y la reineta, me quedo con la comida dulce: la torta tres leches se ubica, sin duda, en mi top 5 de postres. Es un bizcochuelo húmedo que lleva leche condensada, leche evaporada y crema de leche cubierto por merengue. Es la combinación perfecta para degustar con un café en algún restaurante sobre la bahía de playa Zapallar.

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